“Para poder seguir tengo que empezar todo de nuevo”
El 6 de enero de 2014, día de Reyes en España, nuestros responsables de proyectos regresaban a Nepal habiendo disfrutado las vacaciones navideñas en Gipuzkoa. Tras más de 24 horas de viaje, por fin descargaron sus maletas en casa. Minutos más tarde, Erik recibió una llamada crucial.
Erik Ugarte es nuestro Director, que reside en Katmandú trabajando a tiempo completo para un organismo internacional. Convivió en la casa de acogida de la que os vamos a hablar hoy. Rabin Gurung es nuestro responsable de proyectos nepalí, y trabaja para una ONG dedicada a paz y conflicto. Los dos invierten su tiempo libre de manera voluntaria, tarde sí y fin de semana también, apoyando los proyectos en los que trabajamos y gestionando el voluntariado en Nepal de Círculo de Cooperación.
La llamada decía así:
“Nuestro único sponsor nos ha dejado tiradas. Nos hemos quedado sin apoyos. Si no solucionamos esta situación, los niños y niñas tendrán que volver a sus aldeas remotas. La ONG [sic] que apoyaba el proyecto ha informado de que nos mandará el dinero de los padrinos y madrinas de los niños y de las niñas a cambio de que aceptemos sus voluntarios ya confirmados, es inaceptable tal chantaje. Por favor, venid a vernos a la casa de acogida, queremos hablar con vosotros y pediros ayuda.”
Erik y Rabin atravesaron Katmandú para reunirse urgentemente con las responsables del centro y con la voluntaria internacional que regresaría a España pocos días más tarde. La ciudad se sentía fría, era el invierno nepalí, pero ellos sabían con certeza que la calidez de la casa de acogida y de sus 9 niños y niñas les daría la bienvenida.
El primer encuentro con el comité de Kushiko Sansar

Olía a masala tea recién hecho cuando Erik y Rabin cruzaban la puerta del centro. Al entrar en la sala de estar, dos de los niños se lanzaron a sus brazos. Había caras nuevas en el lugar: cuatro nepalíes adultos más les recibieron con el tradicional saludo de “Namaste”. Eran amigos de las responsables del centro (la “mummy” y la “teacher”), que se prestaron a echar una mano para garantizar a los menores sus derechos humanos básicos. Estas personas estaban decididas a formar parte del comité de una nueva ONG que bautizaron como Kushiko Sansar (Mundo de felicidad, en nepalí), que respaldaría el trabajo de la casa de acogida. La ONG española de la que dependían nunca se ocupó de registrar el centro de protección del menor y la casa había permanecido operando de manera ilegal durante más de dos años.
Erik y Rabin les explicaron cuál es el propósito de Círculo de Cooperación, nuestra misión, visión, nuestros principios y valores, así como nuestro modo de trabajo que persigue el empoderamiento de los proyectos que apoyamos y no solamente una mera asistencia financiera. Durante la reunión, pusieron todas las cartas sobre la mesa y decidieron definir entre todos un plan de acción. Kushiko Sansar podría operar como contraparte nepalí de Círculo de Cooperación para el proyecto de protección de la infancia, pero para llegar a ello había mucho trabajo por hacer.
Un hogar infantil eficiente y en regla
El siguiente paso, indudablemente, era regularizar la situación de la casa lo antes posible. El periodo de tramitación aproximado para abrir una casa de acogida en Nepal es de 3 meses, y mientras tanto debían planear el proyecto, los objetivos, las actividades para la mejora de las condiciones de vida de los menores, más allá que enviar dinero para la educación, la alimentación y los gastos fijos de la casa en alquiler. Antes de comprometernos con este nuevo proyecto en Círculo de Cooperación, decidimos buscar apoyos para asegurar que podemos conseguir fondos para proteger los derechos de estos menores. Así comenzamos una humilde campaña de recaudación de fondos y captación de socias y socios colaboradores que quisieran apoyar este proyecto en Nepal y cubrir las necesidades urgentes de la casa. El resultado fue inesperado en tiempo récord: alrededor de 4000€ en donaciones en diez días y más de 600€ en socias y socios colaboradores mensualmente.
A las pocas semanas, y mientras las responsables del centro se ponían manos a la obra para comenzar los trámites del registro legal de la casa de acogida, formalizamos la colaboración con Kushiko Sansar a través de un acuerdo temporal para solventar esa situación de emergencia. Afortunadamente, mientras nos organizábamos y durante más de un mes, la casa pudo sobrevivir gracias a la solidaridad de sus últimas personas voluntarias, que dejaron en mano dinero suficiente para salir adelante. Los fondos tampoco habrían sido un problema, ya que Círculo de Cooperación había recaudado una gran bolsa de dinero para proteger a estos niños y niñas.
Kushiko Sansar debía comenzar a escribir una propuesta formal que sería presentada a Círculo de Cooperación. Nuestro Director rescató los documentos de una voluntaria que colaboró con el proyecto en 2012, e hizo un informe sobre el centro donde proponía un “Plan Hogar”, un “Plan socio-educativo”, y todo lo necesario para construir un centro de calidad para la protección de la infancia. Durante febrero y marzo, las responsables del centro tenían la importante tarea de desarrollar un itinerario educativo para los niños y las niñas. Además, debían buscar una casa que cumpliera con los estándares requeridos por el Gobierno de Nepal, ya que la casa donde vivían no ofrecía muchas facilidades. Esto no es tarea fácil en esa parte del mundo. Allí la burocracia te consume, ya cualquier proceso administrativo requiere mucho tiempo. El futuro se presentaba desafiante y, para tener éxito, iban a necesitar mucha ayuda.
Los primeros voluntarios de Kushiko Sansar: Remei y Salva

Remei y Salva llegaron por casualidad a Círculo de Cooperación. Decidieron emprender su viaje a Nepal sin muchos planes, pero tenían claro que querían dejar una contribución en la comunidad nepalí. Contactaron con el equipo en Nepal para participar en el proyecto Empoderando a Saraswati, aunque no cumplían con los requisitos mínimos para ese programa de voluntariado. Nuestros responsables de proyectos en Nepal se reunieron con la pareja catalana en Katmandú a pocos días de conocer la situación de la Kushiko Sansar. Tras explicarles la situación de la casa, dejaron pasar unos días de reflexión para tomar decisiones y definir objetivos.
En Círculo de Cooperación pensamos que recibir algunas personas voluntarias sería favorable como apoyo a todas las actividades que había programadas para los siguientes dos meses, así como para hacer un seguimiento de la propuesta de cooperación que estaba en proceso. Tras fijar unos objetivos concretos, la esencia de su voluntariado, y acordar las condiciones de trabajo entre las dos partes, Remei y Salva buscaron un cuarto donde alojarse cerca de la casa de acogida y se pusieron manos a la obra. Remei se hizo consciente rápidamente de lo necesarios que eran:
“El momento en el que llegamos a la casa era crítico. Supimos todo lo que habían pasado durante 2013 y las responsables del centro, así como los niños y niñas, necesitaban mucha motivación y apoyo con nuevas tareas como desarrollar los perfiles de los niños y de las niñas o planear actividades educativas para implementarlas durante el año”.
Salva, por su lado, se dedicó a observar:
“Soy antropólogo, y trabajé casi exclusivamente en mi diario de campo del que elaboraré un informe sobre voluntariado. También participé en algunas actividades que se organizaron con el objetivo de promover la creatividad en los niños y niñas. Junto con Remei y otras voluntarias, viví los grandes cambios que experimentaron los niños y niñas de Kushiko Sansar y conocí el nuevo proyecto que va a apoyar Círculo de Cooperación. No me cabe duda de que allí van a estar bien”.
Salva y Remei nunca habrían imaginado los cambios que se avecinaban y que pronto conocerían alrededor de 80 nuevos niños y niñas vulnerables con los que terminarían su estancia en Nepal…
El plan B: Prisoners Assistance Nepal

A escasos dos meses de haber firmado el acuerdo de colaboración temporal con Kushiko Sansar, las responsables del centro no estaban seguras de poder llevar a cabo el registro de la ONG local y la gestión posterior del centro, cuyos objetivos estaban orientados a la sostenibilidad del proyecto. A pesar de que el plan de empoderamiento iba dirigido precisamente a la sostenibilidad, su inexperiencia y escasa formación podían suponer un obstáculo. Ante este escenario, Círculo de Colaboración propuso un plan B: la fusión de Kushiko Sansar con una ONG nepalí operativa cuya trayectoria y profesionales garantizaran un futuro prometedor a los niños y niñas de la casa. Las responsables de Kushiko Sansar junto con el equipo de Círculo de Cooperación mantuvieron varias reuniones con Indira Ranamagar, activista de los Derechos Humanos en Nepal, con el objetivo de encontrar una salida óptima. Así es como Prisoners Assistance Nepal (PA Nepal) se convirtió en ONG socia de Círculo de Cooperación.
PA Nepal ofrece a los reclusos y a sus hijos “un mejor hoy y un futuro más brillante”. Hace 24 años, su trabajo pionero en la reforma penitenciaria llevó a Indira Ranamagar a fundar esta ONG por los Derechos Humanos. Desde entonces, los trabajadores de PA Nepal y su fundadora han visitado cientos de cárceles a lo largo y ancho del país. Han proporcionado ropa y artículos de aseo, además de apoyo social para los presos y las presas así como a sus familiares dependientes. Además, han rescatado a cientos de niños y niñas de las prisiones superpobladas e insalubres de Nepal, donde fueron obligados a vivir con sus padres y madres condenadas.
Actualmente, tienen 3 casas de acogida para niños y niñas vulnerables, donde viven menores de diferentes problemáticas sociales (no solamente hijos e hijas de personas presidiarias).
Indira, como presidenta de PA Nepal, aceptó acoger a los menores lo antes posible para prevenir posibles problemas con las autoridades nepalís que pudieran darse debido a la situación irregular de Kushiko Sansar. La prioridad, para todos y todas, era mantener y mejorar las condiciones de vida de los y las menores. Además, las responsables del antiguo centro recibieron sendas ofertas de trabajo para poder continuar su labor social con PA Nepal. Éstas decidieron rechazarlo. Tras varios años trabajando en este sector, sintieron que era el momento de forjar otro camino, donde otras metas profesionales tienen cabida. Además, la “mummy” llevaría con ella a vivir a su hijo, también protegido en la antigua casa, ya que los principios y valores de PA Nepal y de Círculo de Cooperación no encajan con la idea de acoger a menores no abandonados cuyos padres tienen recursos para ofrecerles una vida digna.
La gran mudanza
La casa de Kushiko Sansar amanecía entre sonrisas y lágrimas el 8 de abril de 2014. A pocos días del nuevo año nepalí, muchos cambios se iban a producir ese día. ¿Año nuevo, vida nueva? Los niños y niñas se trasladaban a una casa de acogida temporal durante 2 días mientras todas sus cosas viajaban a Sankhu Home, la casa de acogida que PA Nepal ha construido en la localidad de Sankhu, a unos 20 kilómetros de Katmandú. Aunque llevaban muchas cosas con ellos, algo importante quedaba atrás: su “mummy”, su barrio, muchos amigos y muchas amigas con las que habían compartido muy buenos momentos, la casa donde conocieron a tantas personas voluntarias solidarias, su estupa, su escuela…
Para algunos niños fueron momentos muy dolorosos.
“Junto con mi visita a prisión con Indira, pocos días más tarde, la salida de los niños y de las niñas de la casa fue una de las experiencias más impactantes que viví en Nepal. Algunos niños lloraban, y el momento en el que la mummy se fue por un lado, y los niños y niñas por otro, fue una escena muy dramática”.
Helena, la voluntaria que estuvo un mes documentando la vida en la casa de acogida vivió la mudanza de principio a fin. Sin embargo, algunos niños como Sonam se tomaban la situación con optimismo. “Para qué llorar, si vamos a poder estudiar en una escuela”, decía él sonriendo.
Afortunadamente, muchos de sus padres se presentaron en Katmandú a darles apoyo. Los 8 niños y niñas provienen en su mayoría de aldeas del distrito de Rasuwa, dos de ellos del distrito de Bhaktapur y uno de ellos del distrito de Solukhumbu.
Un final feliz y un comienzo lleno de esperanza
Los niños y las niñas de Kushiko Sansar pasaron a ser los niños y niñas de Sankhu Home. Dos mañanas más tarde, viajaban en autobús público junto con las personas voluntarias de Círculo de Cooperación a esta pequeña aldea newari. La adaptación fue muy buena, en pocos días los niños y niñas se habían integrado completamente tanto con el entorno como con el resto de niños y niñas protegidas por PA Nepal.
Conoce su nuevo hogar y algunos de los menores que viven con ellos en Sankhu Home.
PA Nepal se aseguró de tener todo preparado a la llegada de los niños y de las niñas, y esto hizo que la adaptación fuera sencilla. Sankhu Home tiene dos grandes edificios separados, uno para niñas y otro para niños, una cocina con comedor amplio, una pequeña granja con cabras y una vaca, un gran patio para jugar y una escuela primaria gestionada por la ONG dentro del recinto. El centro se ubica en la subida de una pequeña colina, donde el entorno es limpio y pueden disfrutar de una gran cantidad de agua gracias al río que baja por las proximidades del lugar.
Aunque la misión principal de esta casa es acoger a niños y niñas cuyos padres y madres están en prisión, también cuentan con algunos menores de familias empobrecidas o cuyos derechos no pueden garantizarse debido a la situación familiar o de contexto dependiendo de la zona geográfica de donde proceden.
Durante las próximas semanas, Círculo de Cooperación formalizará por escrito la colaboración con PA Nepal, tras haber desarrollado un plan técnico de cooperación entre ambas ONG para el Desarrollo. Éste incluirá no solamente una propuesta financiera sobre los gastos derivados de la acogida de estos niños y estas niñas, sino también un plan de mejoras tanto para el centro de protección de la infancia como para la escuela primaria que pretende ofrecer educación de calidad y que también está gestionada por PA Nepal.
“Tener o no un final feliz depende de dónde decidas detener la historia”, dijo Orson Welles. Quizá también dependa de en qué momento quieras cambiarla.
Tú también puedes hacer que la situación de niños y niñas vulnerables mejore: forma parte de nuestros programas de voluntariado en Nepal o contribuye como puedas.






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