Laura Fusté pasó tres meses entre nuestros dos proyectos en Nepal. Graduada en Derecho, con un fuerte sentimiento en defender los derechos humanos, hizo un gran trabajo en ambos proyectos, y las ONG contrapartes de Círculo de Cooperación estuvieron muy satisfechas. ¿Pero qué hizo Laura en Nepal? Nos lo cuenta en el siguiente testimonio.
Namaste,
Os detallo a continuación alguna información sobre mis tres meses y medio de vida que he pasado en Nepal. Antes de ir para allá pensaba que tres meses eran una eternidad, sin embargo, al volver, y como muchos podréis imaginar, ese tiempo ha sido para mí sólo un suspiro.
Todo surgió cuando terminé mi grado de Derecho en Febrero de 2014 en Barcelona. Mi intención era la de colegiarme y llegar a ser abogada, pero para ello necesitaba realizar el Máster de Abogacía, el cual no empezaba hasta Septiembre de 2014. Aunque estaba trabajando en un bufete de abogados, sólo pensaba en cómo poder llenar este lapso de tiempo libre antes de empezar el máster. Me vinieron muchas ideas a la cabeza. Una de ellas y la que parecía la definitiva era la de irme a alguna ciudad de habla inglesa (pensaba en Inglaterra, Irlanda o Escocia) a mejorar esta lengua y a vivir una nueva experiencia fuera de casa. Entonces, de repente, un día que buscaba por internet ofertas de pisos en el extranjero pensé “¿y por qué en vez de irme sólo a aprender inglés y a buscar un trabajo para poder pagarme mi estancia allí, no uso ese tiempo para hacer algo más grande? Irme a una ciudad europea me puede costar mucho dinero y todavía no he encontrado ningún puesto de trabajo. ¿Y un voluntariado? Probablemente el gasto económico sería el mismo y podría emplear el tiempo de trabajo en ayudar y cooperar en algún proyecto.” A partir de ese momento empecé a mover hilos para conseguir lo que quería. Quería realizar un voluntariado y poder compartir, en la medida de lo posible, un poco de mi conocimiento de Derecho.
Busqué en la red, páginas de ONGs, foros con testimonios como el que estoy escribiendo ahora mismo, pero dejé de lado esta vía porque lo que quería yo eran referencias reales. Hablé con dos chicas estudiantes de medicina, amigas de una muy buena amiga mía, que estuvieron cooperando con una escuela en Nepal. Sí, la escuela era Saraswati English School de Bhaktapur, y me contaron maravillas de la experiencia. Acto seguido me puse en contacto con la actual ONG cooperante de la escuela, Círculo de Cooperación. El perfil de voluntario que necesitaba la escuela no coincidía con el mío. Sin embargo, les interesó que una estudiante de Derecho se pusiera en contacto. Lo primero que me pidieron fue una propuesta de proyecto, para decidir si mi estancia en Bhaktapur podía llegar a aportar un conocimiento y ayuda eficaces.
Para realizarlo, me centré en los derechos de la infancia y estuve trabajando en ello un tiempo. Decidí preparar un cursillo en derechos de la infancia para las profesoras basado en la Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, la cuál fue ratificada por Nepal en 1990, y completarlo con algunas actividades relacionadas con esos mismos derechos para que las realizaran los niños y niñas de Saraswati. A los miembros de Círculo de Cooperación les pareció una buena idea y al cabo de poco tiempo ya estaba volando hacia lo que iba a ser la experiencia más grande vivida en mis veinticuatro años!
El curso que realicé sobre los derechos de la infancia se basaba en una explicación de cómo y cuándo surge la Convención y de los puntos generales establecidos por ella: principio de no discriminación; protección y medidas especiales para los niños y niñas; acceso a servicios como la educación y la salud; desarrollo de sus personalidades, habilidades y talentos; y crecer en un ambiente de amor, comprensión y felicidad.
Con una profesora de la escuela, principalmente, y con la ayuda de las otras profesoras realizamos un informe comparativo entre estos puntos generales de la Convención y la situación real en Nepal.
En segundo lugar, estudiamos con las profesoras los derechos establecidos en la Convención y escogimos los que ellas creyeron más importantes para realizar un capítulo del informe con fotografías de los niños y niñas ejerciendo los derechos en cuestión.
En tercer lugar y como finalización del cursillo, preparé unas actividades relacionadas con algunos derechos de la infancia (derecho a la salud, derecho a la igualdad, derecho a la educación, derecho de identidad, etc.) que los niños y niñas de Saraswati tuvieron que realizar. Antes de cada actividad, la profesora les explicaba con un vocabulario entendible para ellos qué implicaba cada uno de los derechos, para poder concienciar, en la medida de lo posible, a los alumnos y alumnas de la escuela.
Mi trabajo en Saraswati terminó con un workshop que preparamos con la ayuda de todas las profesoras y de los otros voluntarios. La idea era la de sensibilizar a los padres de la escuela y a los vecinos de la comunidad sobre los derechos de la infancia y, al mismo tiempo, dar a conocer la escuela para incentivar la matrícula de nuevos alumnos y alumnas.
Cuando terminé el trabajo en el proyecto de Saraswati, fui a la casa de acogida de Sankhu, otro proyecto de la ONG, donde realicé el mismo curso que había hecho en la escuela, pero adaptado para poder desarrollarlo en tres semanas. Con la madre de la casa de Sankhu realizamos un workshop con el staff de la misma casa y otro con algunos miembros de otra casa de acogida que se encuentra en Kathmandú. Además, tuve la oportunidad de ir a la prisión de mujeres para poder sensibilizarlas en los derechos de la infancia.
Con las profesoras de Saraswati estudiamos si la sociedad nepalí cumplía o no con los derechos expuestos en la Convención y, desgraciadamente, todavía quedan muchos pasos que recorrer para llegar al nivel necesario de protección de Derechos Humanos.
Lo primero que tratamos fue la discriminación tanto racial, económica y de género, que existe en el país. La sociedad de Nepal está dividida en infinidad de castas, lo que supone una discriminación clara entre las superiores y las inferiores. Cada persona nace en una casta concreta y no tiene opción de subir en la jerarquía. Es más, lo que puede suceder es que una persona sea desterrada de su casta a una inferior por casarse por amor (love marriage) con alguien de una casta inferior, en vez de ser parte en un matrimonio de conveniencia (arranged marriage).
El derecho que se promueve mediante la erradicación de la discriminación es el de IGUALDAD. Todos los niños y niñas son iguales y deberían tener las mismas oportunidades, sin tener en cuenta la edad, la casta, el sexo, la religión, etc.
Asimismo, los niños y niñas de Nepal, tienen el derecho de beneficiarse de asistencia y medidas de protección especial. No porque sean distintos a todos los seres humanos, sino porque son la parte débil de la sociedad. Este es un punto a mejorar en las familias de Nepal y es lo que intentamos mediante el workshop que realizamos en la escuela. Las necesidades más importantes de los niños y niñas, tanto de Nepal como del resto del mundo, son: las fisiológicas (recibir comida en buena cantidad y calidad, vivir en una vivienda digna, poder desarrollar actividades físicas, etc.); la necesidad de unos lazos afectivos seguros y continuados (aceptación incondicional por parte de sus padres, los cuales deben alentar a sus hijos e hijas a hacer las cosas que se supone que tienen que hacer teniendo en cuenta su edad, en vez de obligarles a realizar aquello que no está en sus manos); las necesidades mentales (para que los niños y niñas puedan conocer el mundo que les rodea, teniendo la oportunidad de experimentar con él); y, finalmente, las necesidades sociales (los niños y niñas deben tener la oportunidad de expresarse y de decir lo que ellos quieren, sin que se les impongan unas obligaciones que no les pertenecen por la edad que tienen).
Otro derecho muy importante que tratamos fue el de la EDUCACIÓN. Este derecho es uno de los más afectados en Nepal. En este país gran parte de los niños y niñas no atienden a la escuela, cuando la ratio según la Convención debería ser del 100%. El problema radica en que los padres tienen una visión a corto plazo y ven la escuela como una pérdida de dinero, en primer lugar, por las matrículas que deben pagar y, en segundo lugar, por lo que pierden al no poder ser ayudados por sus hijos e hijas en el trabajo.
Saraswati English School es una escuela privada en la que las profesoras quieren ser enseñadas para poder dar la mejor educación posible a sus alumnos y alumnas. Es por eso que todas ellas están en proceso de recibir un curso de Montessori (algunas ya lo han hecho), el cual es un método para estimular el entusiasmo de los alumnos y alumnas para aprender y guiarlos durante todo su recorrido educativo.
Terminaré por mencionar el derecho a la SALUD. Es muy importante que los niños y niñas puedan ser atendidos cuando tiene lugar algún accidente. Los padres deben ser informados de la localización del “Health Post” más próximo (un centro económico donde pueden llevar a sus hijos e hijas cuando éstos sufren alguna herida o enfermedad, o para ser vacunados para prevenir éstas). Las profesoras de Saraswati han realizado un curso de primeros auxilios, así que pueden atender a los alumnos y alumnas que han sufrido algún accidente que no conlleva la necesidad de llevarlos al hospital.
Esto es sólo una pequeña parte de todo lo que pudimos trabajar con las profesoras. ¡Ya desde Barcelona os pido y animo a que aquellos formados e interesados en Derechos Humanos hagáis una visita a esta gente increíble y permitáis que sigan conociendo sus derechos!
Nepal es un país que enamora, como muchos debéis haber oído alguna vez. ¡Pero es que es totalmente cierto! La gente, sin las necesidades que se han creado en el mundo occidental, es asombrosa, el día a día te llena de felicidad y no hace falta hablar de los paisajes. Eso sí, os recomiendo que intentéis completar vuestro trabajo en los proyectos de Círculo de Cooperación con unos días de visita del país. En mi caso, por ejemplo, no preví la necesidad que me iba a surgir de conocer más el país, así que tuve que cambiar el billete para hacer un trekking al Campo Base del Annapurna. ¡Impresionante!
Un fuerte abrazo,
Laura
Que experiencia tan espectacular! Y que gran trabajo de cooperación! Estoy tremendamente orgullosa de ti hermanita.
Namaste! Intuyo, imagino las múltiples e inesperadas sensaciones vividas en estos meses, probablemente irrepetibles pero permanentes en tu mente. Espero que la tarea que iniciaste tenga continuidad en este país que enamora a tanta gente precisamente por su gente.