Cerramos etapa en Círculo de Cooperación y finalizamos nuestra colaboración con nuestro primer proyecto, Saraswati English School

Tras tres años de proyecto, de esfuerzos, empujones, risas, llantos, voluntarios que dejaron huella, profesoras que la dejaron más y niños que la seguirán dejando, el centro escolar de Saraswati English School en Bhaktapur ha cerrado sus puertas. Por razones externas a la organización, este proyecto ya no es viable y tanto profesoras como organización hemos tenido que dar por terminado el proyecto y la colaboración. A continuación os contamos por qué.

Para todos aquellos que no conozcáis nuestro primer proyecto, “ Empoderando a Saraswati”, aquí os dejamos un pequeño resumen.

Saraswati English School es una pequeña escuela en Bhaktapur, ciudad medieval a 15km de Kathmandu.

El objetivo general de la escuela era proporcionar educación de calidad a niños sin recursos. Esto se haría cobrando una pequeña cuota mensual a aquellos niños que sus familias podían permitírselo y a través de esto proporcionar becas a aquellos niños a los que sus padres no podían pagarles una educación.

La idea era promover la igualdad de castas,la socialización y la interculturalidad. Mezclar niños de castas bajas y castas altas y que fuesen las familias de estos últimos los que subvencionasen la educación de los primeros. Sin embargo, esto no resultó. Las familias de castas altas que podían permitirse pagar una buena educación a sus hijos no querían llevarles a una escuela con niños “pobres”. Además, en Nepal existe la idea de que si una escuela no es cara, entonces no es de buena calidad. La escuela tenía una imagen solidaria que dañaba su imagen.

Esto resultó en que la mayoría de los alumnos proviniesen de familias vulnerables que no podían pagar su cuota mensual, por lo que no permitía que escuela se sostuviese por si sola y muchas veces las profesoras no pudiesen cobrar sueldo.

Cuando Círculo de Cooperación comenzó a trabajar en la escuela, nos marcamos un objetivo general: “Empoderar a las responsables de la escuela para que pudiesen al cabo de unos años gestionarla de manera independiente, responsable y eficaz”.

Para conseguir esto debíamos mejorar la imagen de la escuela, mejorando la calidad de la educación, mejorando la gestión de la escuela, creando una campaña de marketing y sobre todo, incrementando la motivación del profesorado. Así, se conseguirían más alumnos con recursos que podrían subvencionar la educación de los estudiantes vulnerables. La clave para que el centro fuese sostenible era incrementar el número de alumnos.

Durante los años siguientes, Círculo de Cooperación proporcionó los fondos para que la escuela siguiese adelante, para su “Lavado de imagen” y para formar a las profesoras. Además, más de una decena de voluntarios pasaron por Saraswati en los últimos 3 años, profesionales de la educación, trabajo social, psicología y gestión cuya meta era formar a las profesoras y mejorar la calidad de la educación y la gestión del centro.

Tanto las profesoras como la organización nos habíamos marcado unos objetivos, y la meta era cumplirlos.

Sin embargo a día de hoy, esos objetivos no se han cumplido y se nos ha acabado el tiempo.

¿Qué salió mal? Muchas cosas. Muchas fuera de nuestro control pero otras que se podrían haber afrontado de otra manera.

La razón final por la que la escuela ha cerrado es por un tema completamente externo a la organización. El edificio donde estaba la escuela estaba alquilado a una escuela del gobierno, por solamente 70€ al mes. Sin embargo, debido al terremoto, muchas escuelas del gobierno se cayeron y este está reclamando los edificios alquilados. La escuela de por si no era sostenible, por lo que no podíamos contemplar alquilar otro edificio que costaría 5 o 6 veces más mínimo. Esto solo habría conseguido que la escuela dependiese de la organización durante muchísimo más tiempo del pactado, y esa no es la idea cuando trabajas en cooperación y en empoderamiento. Promovemos el desarrollo, la sostenibilidad y la independencia. Que la gente local trabaje para mejorar las condiciones de vida de su gente. Podemos dar un empujón, pero es más seguro que un país se desarrolle de forma sostenible si la gente local siente una responsabilidad hacia sus proyectos sociales y hacia ese desarrollo. Lo peor que podemos hacer es que dependan de las organizaciones internacionales y las vean como una solución más que un apoyo.

Otros factores han influenciado también en el cierre de Saraswati. Al cabo de tres años, y de numerosos voluntarios expertos en educación, la calidad no había mejorado lo esperado. Los pequeños objetivos y reglas que se habían marcado las propias profesoras no se habían cumplido en su totalidad y el número de niños no había incrementado lo esperado.

Y eso también fue clave, la falta de motivación de unas profesoras, que aunque dieron mucho por la escuela, no fue lo suficiente para cumplir sus objetivos marcados. Y al final esto afectó su motivación que les quitó las ganas de seguir empujando. Esto es normal, y no se puede culpar a nadie.

Sin embargo, esto era un riesgo que tomamos en un principio al apoyar a la escuela. Las profesoras no eran docentes formadas, y aunque proporcionamos esa formación, corríamos el riesgo de que les faltaran esas ganas y esa motivación que es crucial para que un niño disfrute aprendiendo.

Sin embargo, debemos admitir que, si comparamos la escuela hace un año, con los últimos meses de clase, sí que podemos observar un cambio. Un incremento de alumnos en un 50% (10 alumnos más), una mejora de la reputación de la escuela y una mejora en la educación y pro-actividad de las profesoras. Cuando anunciamos a los padres que la escuela debía cerrar, muchos de ellos estaban terriblemente decepcionados. Preguntaban que podían hacer para que siguiese abierta y decían que la habían recomendado a familiares y conocidos.

Esto por lo menos nos indica que la escuela dejó huella y que todo el trabajo y esfuerzo, aunque no tanto como esperábamos, dio sus frutos.

El equipo, tanto profesorado, voluntarios y organización le echamos ganas pero al final del día, tuvieron más peso los factores mencionados anteriormente.

Ha sido un duro golpe para todos tomar la decisión de no seguir con el proyecto en otro lugar, pero no era viable de ninguna de las maneras. Para las profesoras también ha sido duro. Desde el 2010, han sido una gran familia, y han visto a los niños crecer. Sin embargo, estas cosas pasan y todo proyecto tiene su riesgo. Todo hemos aprendido de ello.

Han sido 3 años de alegrías y de empujones, de risas y de lecciones. No nos arrepentimos de haber apoyado este proyecto y siempre le tendremos un especial cariño por haber sido una de las razones de la creación de la organización.

¿Y qué ha pasado con los niños? No os preocupéis, esta todo controlado. Hemos ido a visitar varias escuelas y hemos hablado con todos los padres de aquellos niños vulnerables. Son ellos los responsables de sus hijos y quienes tiene que tomar el mando de su educación. Lo que sí que hemos hecho es darles recomendaciones de centros y un apoyo financiero para subvencionar la matricula de su nueva escuela y otros costes derivados. Ya están todo los niños matriculados.

Nos queda dar las gracias a todos nuestros donantes y voluntarios que nos han apoyado en este proyecto desde el principio. Gracias por vuestra generosidad, solidaridad, ganas y fuerza. Por haber empujado con nosotros y habernos motivado para que no nos rindiésemos. También agradeceros vuestra comprensión y vuestro futuro apoyo.

Cerramos un capítulo pero comenzamos otros. Nepal debe seguir adelante y nosotros con él, mejorando las condiciones de vida de aquellos afectados por los terremotos además de continuar trabajando en proyectos de empoderamiento para reducir las desigualdades, mejorar la educación y apoyar a comunidades vulnerables a mejorar su desarrollo.

Tenemos muchos planes y muy pronto los compartiremos con vosotros. ¿Nos seguís acompañando?

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