Aunque el trabajo infantil es ilegal en Nepal, 1,6 millones de menores son forzados a trabajar. Y las niñas lo tienen peor.
Brishkae tiene diez años y trabaja alrededor de unas agotadoras 16 horas en una fábrica de alfombras de su localidad. Muchos de sus amigos que trabajan con ella tienen su edad y algunos son incluso más jovenes que ella. Ella gana el dinero suficiente para ayudar a sus padres, ya que no tienen trabajo. Por supuesto, no va a la escuela, y sólo ha visto centros escolares desde el exterior de los recintos. Brishkae no está sola, ya que 1,6 millones de niños y niñas viven como ella en Nepal, un país que ha sido descrito como uno de los peores lugares en el mundo para los niños y las niñas.
Según el Child Labor Report Nepal, cerca de 1,6 millones de menores en el país están trabajando en diferentes industrias a pesar de que el trabajo infantil es ilegal en el país. Los niños y las niñas de todas las edades trabajan como porteadores, electricistas, mecánicos, trabajadores de fábricas y agricultores. La mayoría son menores de 14 años, y las víctimas en su mayoría son niñas.
Muchas de ellas están empleadas en las fábricas de alfombras, de ladrillos y de la confección. Muchos otros trabajan como jornaleros en la calle y en las granjas. Aunque el Gobierno de Nepal se comprometió a eliminar el trabajo infantil en Nepal para 2020, cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, los activistas de derechos humanos se muestran escépticos a que esto ocurra ya que el propio Gobierno de Nepal no parece hacer ningún esfuerzo para hacer frente a la situación.
“Puedes ver niños y niñas trabajando en todas partes”, dice Erik Ugarte, Director de Círculo de Cooperación al Desarrollo, que reside en Nepal desde 2011. “Aunque el Gobierno de Nepal ratificó la Declaración de los Derechos del Niño en 1990, el trabajo infantil no ha desaparecido del país. Queda mucho trabajo por hacer para que los niños y niñas en Nepal tengan asegurados todos sus derechos. Por ejemplo, durante la reciente reforma estrucutural de la escuela donde trabajamos en Bhaktapur, ¡muchos de los trabajadores contratados eran niños y niñas! No pudimos hacer nada, ya que la obra está guiada por un proveedor contratado por el Gobierno de Nepal. Deberían hacer más seguimiento del trabajo que están pagando.”
En las zonas remotas del Himalaya la situación es mucho peor que en las áreas urbanas. Pasang y Saroj, de 13 y 9 años respectivamente, son un caso de trabajo infantil que conocemos. Estos dos niños vivían en una de las casas de acogida que Círculo de Cooperación ha comenzado a apoyar, y provienen de una familia del distrito de Rasuwa, una zona geográficamente aislada de Nepal.
Erik nos cuenta que “los padres decidieron no volver a enviar a sus dos hijos a la casa de acogida. El principal objetivo de que los niños vivan ahí es que puedan disfrutar de educación, ya que en su aldea y a varias horas a la redonda no hay escuela. El año pasado el padre de Pasang y Saroj decidió que era necesario que los niños trabajaran con él en el campo. Esto ocurrió antes de que Círculo de Cooperación comenzara a colaborar con el centro de menores. Nos recuerda la importancia de hacer campañas de sensibilización entre las familias de los menores sobre la importancia de la educación.”
Nepal también implantó una “Política Nacional de la Infancia”, que básicamente protege a los niños contra el abuso físico, mental y sexual, así como la explotación. Esta política no disfruta de implementación en el terreno ya que primero es necesario educar y concienciar a la población sobre los derechos del niño. Además, el país no proporciona protección legal para niños de 16 y 17 años, por lo que este grupo de edad es muy susceptible al trabajo infantil.
A pesar de que la Constitución provisional de Nepal de 2007 garantiza los derechos de los niños y niñas y el país ha firmado los principales convenios internacionales contra el trabajo infantil, la aplicación de estas políticas y leyes sigue siendo débil.
En Círculo de Cooperación queremos que tanto nuestros beneficiarios y beneficiarias, como el staff en los proyectos con los que colaboramos, sepan cuáles son los derechos de los niños y de las niñas. Por eso, durante tres meses, nuestra próxima voluntaria Laura Fusté ofrecerá talleres dinámicos sobre Derechos Humanos en los dos proyectos donde trabajamos.
Como en todos nuestros programas de voluntariado en Nepal, estas actividades estarán orientadas al empoderamiento de las profesoras, cuidadoras, las responsables de los centros, etc., que trabajarán con Laura para producir estos talleres. Esta actividad tiene un doble objetivo: concienciar a las profesoras y las cuidadores para que entiendan la trascendencia de su trabajo y poner en práctica los talleres con los niños y niñas, para que conozcan sus propios derechos. ¡Os contaremos cómo lo hace Laura en próximas publicaciones! Por un Nepal brillante y prometedor.






¿Necesariamente debe ser negativo que los niños trabajen? recuerdo un comentario de Alejandro Lipschutz sobre los niños del Africa: ” desde pequeño el niño se va acostumbrando a aportar con su actividad, y no alcanza a distinguir entre juego y trabajo..”.
Aparte, esa expresión de que “las niñas la llevan peor”, ni siquiera la leí, porque la creo parte de los “saludos a la bandera” de las grandes instituciones burocráticas internacionales, cuya subsistencia (y la de sus bien pagados funcionarios, por cierto) depende de su adhesión a las grandes modas ideológicas del momento.Recomiendo leer el blog “feminismocuestionado.blogspot.com ” , con cifras que cuestionan, en verdad, toda la visión victimista actual, exagerada, por decir lo menos, del género femenino.
Hola Ricardo,
Gracias por compartir tus ideas! En realidad, no entendemos qué ves de positivo que los niños y niñas trabajen, estaremos encantados de escuchar tus argumentos! A nosotras no se nos ocurre ninguno. No vemos valor positivo en que un niño no tenga acceso a sus derechos básicos. Sí vemos valor en que un niño ejerza sus derechos humanos básicos dentro o fuera de su comunidad, y que aprenda también a desenvolverse en las actividades agrarias, por ejemplo.
Por otra parte, los problemas de género en el mundo son irrefutables. No somos una organización feminista, pero si una Organización No Gubernamental que apoya los derechos de las mujeres. Efectivamente, muchos organismos internacionales del Norte han marcado su agenda de cooperación basándose en tendencias de la sociedad occidental actual. Sin embargo, en el artículo mostramos una clara realidad, en la que las niñas de Nepal ocupan una posición inferior a la de los niños. Se trata de una dinámica cultural machista, en la que se cree que los niños tienen más posibilidades de producir ingresos en un futuro al margen del sector primario, por lo que las familias desfavorecidas dan prioridad a sus hijos para la educación, de modo que las niñas son casi siempre las primeras en abandonar la escuela para trabajar a una edad temprana. Este hecho supone discriminación de género.
Muchas gracias por tu recomendación, ¡le echaremos un vistazo!