Situación de Nepal tras la entrada de la Constitución
La constitución que fue aprobada en Nepal en septiembre ha sido percibida por algunos grupos minoritarios como un retroceso de los compromisos hacia el federalismo y la inclusión y ha empujado a Nepal a una nueva era de conflicto político. Ya han muerto más de 50 personas en las protestas en contra de la nueva constitución, mientras que un cierre en la llanura del Terai en el sur del país y el bloqueo de importaciones cruciales provenientes de India incluyendo petróleo y gas para cocinar, han causado una crisis económica y humanitaria, agravando la situación en partes del país devastadas por el terremoto de abril donde el gobierno no se ha movido todavía para comenzar la reconstrucción. Las enmiendas constitucionales para abordar los problemas relacionados con fronteras estatales, representación electoral y desmarcación constitucional son esenciales, pero las negociaciones entre el gobierno y los partidos políticos representando a los manifestantes Madhesi están siendo lentas e inconcluyentes. El apoyo extendido a las manifestaciones demuestra un profundo sentimiento de alienación por parte de los estados de las llanuras, origen de las comunidades Madhesi y Tharu, exacerbado por las fuertes medidas por parte de las fuerzas de seguridad hacia los manifestantes. Se teme que haya un incremento en el apoyo hacia partidos políticos armados y un movimientos separatistas.
La Unión Europea, sus miembros y la comunidad internacional deberían…
1. Instar al gobierno y a los partidos opositores a buscar un acuerdo, y alentarles a que pidan un cese de violencia por parte de las fuerzas de seguridad y los manifestantes, así como establecer una investigación independiente en relación a todas las muertes relacionadas con las manifestaciones desde agosto como medida para incrementar la confianza del pueblo.
2. Basar el apoyo financiero en un análisis compartido de las dinámicas de conflicto en el país y programarlo de un modo sensible hacia los conflictos. La UE y los donantes internacionales deben continuar apoyando a los servicios y proyectos básicos que beneficien a la población, y usar su compromiso hacia la reconstrucción tras el terremoto (es decir, contratos comerciales, reconstrucción de edificios) como un punto de negociación con el gobierno.
3. Reconocer que la instauración de la nueva Constitución está llena de riesgos de conflicto, llegar a un entendimiento común de las posibles amenazas, y tratar de utilizar la ayuda internacional a medio plazo para ayudar a la burocracia en esta transición -pero sólo prestando apoyo si la constitución tiene mayor legitimidad pública que ahora.
4. Fomentar un acuerdo viable entre el gobierno y los partidos políticos que representan a los manifestantes Madhesi, solicitar que el gobierno impulse reformas constitucionales a través del diálogo y la reconciliación social, que podrían ser apoyadas a nivel técnico por parte de actores internacionales si así lo solicitasen.
Este texto forma parte de la Lista de Vigilancia de Alerta Temprana de Grupos en Crisis de diciembre de 2015, producido para la Unión Europea (UE) y sus Estados Miembros, con el objetivo de proporcionar análisis y actualizaciones sobre los conflictos y oportunidades para la acción preventiva. Cada lista de vigilancia identifica hasta diez países o conflictos que son particularmente vulnerables a un brote o intensificación de conflictos o crisis - o que en algunos casos ofrecen una oportunidad para la prevención o resolución - en los siguientes seis a doce meses.
Cada país o conflicto se elige entre 70 situaciones de crisis monitorizadas por Crisis Group y regularmente informadas en CrisisWatch; la elección de los países es representativa de una serie de conflictos y no está destinada a ser general o un ranking de violencia mortal. Cada resumen de cada país contiene un resumen de los acontecimientos recientes y próximos eventos que pueden aumentar los riesgos, y expone las posibilidades de acción de los actores nacionales, regionales e internacionales, en particular la Unión Europea y sus Estados miembros.
Antecedentes de la crisis en Nepal
El 20 de septiembre, tras siete años de estancamiento, la Asamblea Constituyente de Nepal emitió la nueva constitución del país con cerca del 90 por ciento de votos, a pesar de las protestas contra el proyecto por una serie de grupos sociales. Los madhesi originarios de las llanuras y los grupos indígenas Tharu, Janajati y otros grupos que se ven históricamente marginados, dicen que el nuevo estatuto retracta muchas de las soluciones instauradas anteriormente para combatir la discriminación estructural e histórica. Afirman que las los fronteras propuestas para los futuros estados federales están manipuladas a favor de los grupos generalmente considerados como la élite dominante, mientras que la delimitación de los distritos electorales se ha visto como una reducción de la representación de las llanuras de Tarai, densamente pobladas. Los grupos se oponen, entre otras medidas, a la nueva asignación de los escaños en la Cámara Alta, que argumentan no refleja realísticamente la variedad en densidad de población, la reducción de la representación proporcional en el sistema electoral, las restricciones en permitir que las mujeres puedan pasar la plena ciudadanía a sus hijos, y menos compromisos hacia el secularismo.
Cuarenta y cinco personas murieron en manifestaciones previas a la aprobación de la nueva Constitución, entre ellos ocho policías a manos de los manifestantes en un solo incidente. Desde entonces, seis más han fallecido. Los manifestantes Madhesi y Tharu, que en ocasiones llegaban a los mil, han impuesto desde agosto un paro general en las llanuras de Tarai, la zona de donde proviene la mayor parte de la producción y agricultura de Nepal. Desde finales de septiembre, como parte de la protesta y para presionar al gobierno a negociar, grupos madhesi han impuesto un bloqueo de los suministros que entran en Nepal desde la India, mediante la ocupación de la tierra de nadie en la frontera entre Nepal y la India a lo largo de su punto de tránsito más importante. El cierre y el bloqueo han tenido consecuencias humanitarias y económicas desastrosas en todo el país, especialmente en el Tarai, y las colinas centrales, que fueron devastadas por el terremoto de abril y donde la reconstrucción aún no ha comenzado.
Altos líderes de los principales partidos políticos utilizaron la necesidad de centrarse en la reconstrucción posterior al terremoto para justificar la aceleración del proceso de redacción de la constitución, lo que significó la supresión total del debate en la Asamblea Constituyente, haciendo caso omiso de la disidencia social y restringiendo las decisiones de unos pocos políticos. Hasta ahora, el gobierno no ha progresado en la planificación y programación de la reconstrucción y la Autoridad Nacional de Reconstrucción esta inoperativo. Aunque los retrasos en la reconstrucción aún no han dado lugar a tensiones sociales, la paciencia puede agotarse por la ausencia de esfuerzos liderados por el estado para invertir los $ 4.2 mil millones prometidos por los figurantes internacionales. Cuando el gasto de reconstrucción comience, los contratos a gran escala y la competencia a nivel local podrían estimular una rivalidad malsana, dadas las redes patronales que plagan el sistema político de Nepal.
En el corazón de la disputa constitucional existe la pregunta de si la identidad de Nepal se puede ampliar para dar cabida a los grupos que no encajan en sus parámetros de nepalí-hablantes, hindúes y de casta superior, y así crean una ciudadanía más igualitaria. Los hombres hindúes casta superior originarios de las colinas (Brahmán y Chhetri) comprenden 70-95 por ciento de la burocracia, el poder judicial, y los oficiales de medio y alto rango en las fuerzas de seguridad. Los Madhesi, que tienen lazos sociales, familiares y lingüísticos estrechos y que renuevan constantemente con la India a través de la frontera abierta, dicen que son tratados como menos nepalíes y a veces señalados como antinacionales, dando lugar a su exclusión de las instituciones del Estado, la marginación en la toma de decisiones y siendo generalmente discriminados. Las fuerzas de seguridad de Nepal están formadas principalmente por los grupos originarios de las montañas, y su uso frecuente de un lenguaje racista hacia los madhesi, junto con repetidos incidentes de uso excesivo de la fuerza contra sus manifestantes y uso de munición real, refuerza la división entre las colinas y las llanuras y fortalecen los argumentos de discriminación de los madhesi.
El amplio apoyo a las protestas sugiere que no están diseñados, como algunos alegan, por los partidos políticos madhesi o actores externos. La velocidad y la intensidad con que se propagan, la voluntad de los manifestantes para mantener el cierre de las fronteras a pesar de su enorme sufrimiento propio y sus pérdidas, y la participación de una amplia gama de grupos madhesi - grupos de diversas castas, grupos de la tercera edad, grupos rurales, mujeres y estudiantes universitarios – señalan las profundas raíces sociales de la agitación. Cada vez hay más informes y evidencia de la creciente simpatía por un movimiento separatista madhesi. Las llanuras del Tarai tienen un pasado reciente de grupos clandestinos armados, lo que subraya el riesgo de que algunas fuerzas políticas podrían de nuevo empezar a utilizar la violencia al estilo de guerrillas contra el Estado. El conflicto previo de Nepal, la insurgencia maoísta contra el Estado (1996-2006), ha subrayado la discriminación estructural que persiste en contra de muchos grupos étnicos. Teniendo en cuenta el estancamiento actual, la profunda alienación de los grupos madhesi y la frontera abierta con la India, la situación se vuelve más compleja y más difícil de controlar con cada semana que pasa.
Muchos en el partido gobernante de coalición nacionalista de izquierdas y antiguamente partidos monárquicos liderados por el Partido Comunista de Nepal-Unificado Marxista Leninista (UML) dicen que, en realidad, los madhesi no andan detrás del bloqueo, sino la India. India lo niega, diciendo que sus transportistas temen por su seguridad debido a las protestas volátiles a través de la frontera abierta. Sin embargo, las aduanas Indias y los funcionarios fronterizos están haciendo poco por facilitar el movimiento de la mercancía en los puntos de tránsito donde no hay protestas, y hay informes afirmando el apoyo de la India hacia el bloqueo. El gobierno de Nepal ha adquirido un poco de combustible de China, a pesar de enormes obstáculos logísticos que limitan esta opción. El papel que se percibe de la India en el bloqueo y el ataque a la soberanía de Nepal, y, el escepticismo de la lealtad de los grupos madhesi a Nepal, lleva a algunos en Katmandú a apoyar un enfoque de tolerancia cero a las protestas.
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