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¿Y para qué la solidaridad?

En innumerables ocasiones se ha cuestionado la bondad del ser humano y su capacidad de ser solidario y ayudar al prójimo. Esta primera publicación en nuestro blog no pretende ser otra reflexión que ponga en cuestión si el ser humano tiene la capacidad de dar y ayudar al que lo necesita, sino más bien pretende ser una fuerte justificación del por qué SÍ creemos que es necesario ser solidarios y para qué. Porque nuestro primer objetivo en la aventura de crear un proyecto social no es otro que el de ser fieles a la idea de que como seres humanos nos nace el sentimiento de ayudar al que menos tiene, apoyar al que necesita soporte, auxiliar al indefenso, socorrer al que se siente abandonado y enseñar al que pide formación.

Así es como nació Círculo de Cooperación que, como su propio nombre indica, es una organización circular, cooperativa, favorecedora de un concepto de desarrollo muy pensado y que aboga por ser simplemente un instrumento de solidaridad entre culturas, naciones, grupos y finalmente entre personas.

Y para esas personas es para las que queremos trabajar. Porque sabemos que el mundo no está repartido equitativamente y no todas y todos nacen con las mismas posibilidades. Es por esto que sentimos que en nuestras manos está la capacidad de convertirnos en un cambio en la vida de estas personas. Así de simple, y así de difícil.

Somos conscientes de que partimos de una situación ventajosa. Nos hemos podido formar y hemos tenido a nuestro alrededor los recursos necesarios para apoyarnos en ese proceso y favorecer una realización y unas condiciones de vida dignas que nos ayudan a poder elegir lo que queremos hacer en esta vida y, a la vez, buscar nuestro camino para encontrar la felicidad. Y ha sido en este camino donde las personas que formamos este círculo hemos descubierto la necesidad que existe en multitud de rincones de nuestro planeta.

Necesidades reales, tangibles, dolorosas y obscenas que a pesar de la era de la macro-información en la que nos encontramos, lejos de disminuir no dejan de aumentar en los países llamados del Sur. Hemos podido ser conscientes de la discriminación y desigual acceso de muchos pueblos, grupos étnicos, colectivos vulnerables…, a los recursos que nos ofrece la madre naturaleza y los creados por el ser humano. Y no hay sino más dolor en nuestros corazones cuando viendo todo lo que tenemos a nuestro alrededor no hacemos nada para impedir que esas personas salgan de la situación en la que se encuentran.

Gente con las mismas aspiraciones que las nuestras, las mismas ganas de aprender, responder cuestiones sobre la vida, aportar a sus pueblos, a sus ciudades y aldeas dando su fuerza de trabajo para que tanto la Tierra como las personas que la habitan lo puedan hacer en el mejor medio posible. Con hijas e hijos a los que mantener y querer dar todas las posibilidades que ofrece el mundo, alimentándoles con los mejores productos, educándoles con los mejores profesores, curándoles con los mejores médicos… Son las aspiraciones de cualquier persona a lo largo de los cinco continentes.

¿Y por qué ayudar a estas personas? ¿Por qué ser solidarios? Porque a nuestro parecer es parte de ser humanos, la solidaridad está en nuestra naturaleza, es un sentimiento que nace desde dentro por el que podemos sentir el dolor de las injusticias que pueblan los rincones olvidados y el creer que todas las personas nos merecemos la oportunidad de ser escuchadas, atendidas y ayudadas ya que al fin y al cabo nada de lo que nos rodea es verdaderamente nuestro y pasamos por la vida sin más objetivos que el de ser felices y satisfacer nuestras necesidades básicas y las de los que nos rodean.

Invertir voluntariamente nuestro tiempo diario, dando a los demás y devolviendo lo que una vez nos fue dado. Escuchar a quienes no tienen voz para que, compartiendo lo que nosotros tenemos, ellos y ellas también puedan disfrutar de lo que la vida puede ofrecer.

Puede resultar difícil entender por qué dedicar parte de la vida a los demás, pero para nosotros y nosotras lo difícil es comprender el por qué no colaborar para que otros tengan mejores condiciones de vida.

Creemos que la solidaridad es un sentimiento, y como tal nace del interior de las personas para expandirse y contagiarse mediante las buenas acciones que son recompensadas con bienestar y sonrisas. Para eso somos solidarios y animamos al resto de personas a que lo sean formando un círculo de cooperación. Porque juntos podemos conseguir llegar a miles de personas que necesitan ayuda real, que son parte del engranaje y motor que hace rodar el planeta pero que quedan invisibles ante las dinámicas constantes de desigualdad que pueblan nuestros sistemas económicos.

Las condiciones de vulnerabilidad donde muchísimos niños y niñas viven diariamente, la poca capacidad de elección a la que se ven abocados muchos adultos ante la imposibilidad de acceder a un nivel de vida digno y miles de realidades donde los seres humanos se encuentran en situaciones de discriminación e inequidad. Nepal ha comenzado siendo nuestro primer rinconcito en el que intervenir, aunque somos conscientes de que hay miles de lugares que necesitan ayuda, pero estamos dispuestos a hacer los esfuerzos necesarios para, poco a poco, poder trasladar nuestra solidaridad a otras partes, a otras tierras, a otras personas, a otros corazones…

Porque creemos que al final la solidaridad sólo sirve para un único objetivo… Extenderla.

Si quieres saber más de nuestra organización, echa un vistazo a la web.

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